domingo, 30 de octubre de 2011

Repetición en actos.

La música suele llevarse muy bien con el silencio frecuente que inunda mi habitación, cada melodía decora los espacios rígidos que solías regalar. Un sonido bastaba para despertar la ilusa excitación, la cual resonaba como un eco infinito.

Mañanas, tardes, noches no mostraban la flexibilización que quería encontrar. ¿Cómo no darme cuenta que la atracción de los opuestos no existe?  ¿Qué la sintaxis que usabas para hablarme era con fecha de vencimiento?

Cada momento de las tantas representaciones internas, los guardé como gotas de lluvia imposible de mostrarlas. ¿Nunca las viste? Las palabras cruzadas el primer instante que nuestra mirada fue una, como el rayo más amarillo del sol, impedían el advenimiento de las gotas.

La representación externa, la dejo en los besos y en las risas.


Suena a desamor. Des- Amor. Construcción contraria creada para la explicación de lo absurdo, creada cuando la perplejidad adopta forma humana.


Una sonrisa recurrente me aparece cuando cierro los ojos y deseo muy fuerte algo.

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