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domingo, 9 de agosto de 2015

Bienvenida.



Entre el largo viaje y la catarata pidiendo salir de mis ojos, llene la bañera de agua celeste.
Se perdieron los colores al desnudarme.
Al llegar solo vi negro, o solo pude ver oscuro.
El bordo de un vino me esperaba sobre la mesa
El verde de las flores latía en la lata donde viven.

Respiraba libertad violeta y un poco de azul sobre las noches húmedas.
Al hundirme en la fuente de agua celeste, me detuve en mis pechos.
Fueron luces las que vi, en donde me perdí varios minutos.
Tuve cuatro impulsos manejados por mis piernas y el contorno de mis hombros,
Pero sólo me deje llevar por la copa bordo que esperaba mi tacto.

Una melodía sonaba lentamente, casi no la recuerdo.
Creo haber olvidado todo, o por lo menos el negro inicial.
Mis caderas, apuntaban a la luz.
Mis ojos, al mar artificial producto de mi cuerpo.
Mis miedos, se hundieron y pude saludarlos de lejos.

Una bocina o el timbre gritaron, pude incorporarme.
Reconocí mi lugar, era mi sitio.
Bienvenida.







miércoles, 1 de julio de 2015

Malabares.

Estar entre tus piernas
Requiere su tiempo
Con ideas pasajeras
Y fantasías eternas.

Pero si el viento es fuerte
Claro, seco, fresco
Me confundo con la brisa
De tu andar imperfecto.

¿Qué vas a poder preguntar?
Si tu escape es perfecto
Si tu sombra fue el protagonista
De este renglón del cuento.

De pronto se prendieron las luces
Y quedaste al descubierto
Eras el ejemplo
Conocido del momento.

Y en un bar de bailarines
Entre copas y malabares
Te descubrí siniestro.
Ya perdí mi boleto
Rescátame de este juego.

¿Qué vas a poder preguntar?
Si tu escape fue perfecto
Ya perdí mi boleto
Rescátame de este juego

Ya perdí mi boleto

Rescátame de este juego.

lunes, 17 de marzo de 2014

Conchita.


Un frasco tengo, lleno de ternura
Con gotas de colores y versos de canciones
Risas con sabor a mermelada, salen del frasco para darte
Embriagarnos de dientes blancos
Unas horas de colectivo, viajan conmigo y con el frasco
Se mueve y se mezclan la ternura y las risas
Mirarte me da luz, abrazarte paz.
Mientras miraba los árboles, la gente y el semáforo
Me acorde de ese viento
-“No te creí ¿te acordas?”
 Con mi piel morena, mi frasco y mi pelo corto llegué.
De mi bolsa te di el frasco, de mi mirada,  te di caricias recuerdos.
En este frasco hay claras y oscuras
Flavis y maruchas.
Hay muchos lentes
Hay ternura, para vos, para mí.
Busquemos la luna y bailemos.

jueves, 7 de febrero de 2013

Oferta de colores.


Eran días largos, con noches más largas, con lunas duplicadas y copas rebalsadas. La calle tenía esos banderines que tanto nos gustan. No hablábamos, gritábamos entre brindis y besos.

La ropa se volvía por momentos blanca como la  espuma, mojada como el agua y colorida como el cielo. No existían las veredas ni las sendas peatonales. Los semáforos eran un continuo amarillo. Las bicicletas bailaban junto con nuestras palmas y las risas eran abanicos.

La música no dejaba de sonar y las rondas eran continuas.

De repente bailaba a tu lado, decía la canción.

Todo era fiesta, sin horarios, ni relojes, sin principio ni final.

Todo era un carrousel.

¡Colores!

Es carnaval.

lunes, 21 de enero de 2013

Los besos del después.


Como casi toda situación existe un antes, un durante y un después.
Lo antes convoca al tacto e inicia el acelerado ritmo de los latidos.
Lo durante no solo evoca a lo maravilloso del amor sino que concreta el acto.
El después se lleva los aplausos y las luces.
Los tres son preámbulo, texto y síntesis.
Los tres son deseo en lo más puro, en lo más instinto, en lo más animal.
Nadie escribió sobre los besos del después, debería hacerlo.
Debería poner pausa eterna en el espacio y tiempo.
Todos los sentidos se hacen uno.
Las miradas corren a una velocidad que se mueven en cámara lenta.
Tus ojos, color miel, hablan.
Nuestros oídos escuchan. Escuchan todo menos palabras, escuchan suspiros, besos, caricias.
El perfume tiene documento, tiene identidad, tiene un camino aleatorio entre varios carriles.
Las manos se mezclan, se mojan, se trenzan, se rozan. Los dedos escriben en nuestros cuerpos canciones.
La boca, acompañada siempre de su amiga lengua, decora con banderines cada rincón, cada pliegue.
Besos, diversidad de besos, diferentes movimientos y formas.
Besos del después, sellando un sobre, consumiendo fuego.
Abriendo cada sentido, expandiendo cada sensación.
Es un estado, una suspensión en el aire, un empujón en la hamaca, una brisa de abril.
Bésame, antes, durante y después, sobre todo después.
Bésame y volemos, corramos.
Caigamos al mar azul, trepemos el árbol violeta y subamos la montaña amarilla.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Pasos.

Un llamado en forma humana se nos presenta en una simple y delgada silueta, una mezcla de tintas, nos confunde, nos ciega, nos nubla.
No miramos, vemos, compramos. No nos detenemos, corremos. Esa es la parte donde no quiero ser humana, quiero ser viento.
Quiero creer en lo simple, dejando en la esquina lo complejo.
Buscamos el sol, hablamos con la luna mientras suena esa canción.
Basta de creer en un origen y en un fin. Vivamos en el devenir, en el movimiento, en el parpadeo, en el amanecer constante.
En tus cuerdas, en mis manos sobre ellas.
Somos elementos.

Hoy, entre tantas letras y opiniones, nos preguntamos sobre el origen, creemos respetarnos mientras caminamos no mirando hacia abajo.

martes, 24 de julio de 2012

Amanecen nubes.


Unas cuantas ruedas.
Una ruta eterna.
Un viento gris.
Un fuego colectivo.
Un sol dorado.
Un deseo envasado.
Empecé por el final.
Con risas y aplausos.
Decore paisajes con imágenes fugaces.
Fugaces, pero tan  intensas, rojas e inquietantes.
¿Qué puedo decir?
El mundo brilla, los colores se mueven y la música llena.
Los lugares y momentos son la foto perfecta.
Son la fiesta de las inestabilidades y de los desequilibrios.
Para viajar no se necesita más que pasos.
Para gritar un poco de impulso.
Para bailar una calle.
Para reír un segundo.
No era el final, era la sensación de último capítulo, nada más.
Como el estribillo repetido.
Como la vereda conocida.
Hola, nos conocemos.
En ese saludo, cayeron todos los anteriores.
En esa subida, la cual no creí hasta sentirla, amanecieron nubes.
En esa velada, completa de estrellas, devinieron gotas.
 No hace falta correr, como creía, simplemente sentarse y mirar dejando de lado el verbo ver.
Hacen falta espinas para reconocer algodones.
Hace falta nacer mil veces para crear voces en el tiempo.
Vivir es moverse.
Respirar es amanecer.
Amanecer, eso es todo.