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jueves, 9 de febrero de 2012

A Starosta.

Tres sensaciones aparecieron
Dos pude distinguir
Una adopte
Viaje en un carril oscuro
Buscando una luz, la más brillosa
Dormí durante el viaje
Grité en la llegada
Cerré los ojos, por las dudas
Repetí en silencio mi canción favorita
Iluso es buscar letras conectadas
Cuando lo único latente
Es una bocanada de vacio
Nunca te reemplazarán
Nunca no estarás
Ya lo dijo Andrés
“Supongo que nadie se va del todo”, Luis.

domingo, 29 de enero de 2012

Instantáneo, sin batido.

¿Puede una canción provocarte la misma sensación 678 de veces?
¿Puede una mirada conectarte desde un papel?
¿Puede una risa disparar y dar en el blanco?
¿Puede un carozo ser la guía?
27 respuestas se me vienen en un remolino de ideas, solo elijo dos, una acepto.
La misma afirmación, la misma sensación.
Sentir ese aire que exterioriza un objeto sin animación, arrimar mi audición solo para escuchar  de nuevo la misma palabra, en el mismo grito provocando una lluvia interna en cada rincón.
Firmemente creo que las experiencias son la mejor manera de internalizar algún concepto sea cual sea su índole, su origen.
¿Por qué ser tan específico?  Cuando una mirada une, cuando con una canción puedo nacer y morir en un instante.
Tengo la facultad de recordar las situaciones paso por paso y la capacidad de aumentar la velocidad del razonamiento, encontrando en el último paredón el rebote constante.
Un ser humano por su condición de serlo tiene un sistema articulatorio fonético que le otorga la habilidad de poder hablar. Podría ser catalogado como una ventaja, comparándolo con la especie animal, pero notablemente es un lento deterioro.
Una  palabra es un espacio en la cadena hablada o escrita,  que da uno de los orígenes de las relaciones humanas. De todas esas relaciones la que menos me agrada es la de conveniencia, donde cada espacio es inverosímil, adornado, inventado, falso. El uso de la combinación de palabras que me intriga es la ironía, es una mezcla de interpretación y contrariedad, donde existe el más allá del enunciado.
Si la cinta de continuidad de una argumentación nos une con otros, merezco una explicación de tu escasa fundamentación de ser. ¿Nos atraemos a alguien por semejanza o diferencia? ¿O es más simple de lo que uno cree?
Puedo reír de día y de noche y lograr que las lágrimas adopten forma de vapor en un instante. Adoro la percepción que nace de cada sentido, aunque tengo una leve preferencia por la audición los días impares. El tacto se lleva los pares
No encuentro la coherencia de algunas cosas, las puedo buscar en 3 medios de comunicación, pero me rindo en el segundo intento, y mucho menos de mis acciones y  mis sentimientos.
No sigo el hilo conductor social, voy por el camino de piedras, mirando de costado la vereda no rota mostrando una leve sonrisa en mis labios.
Dos cosas cambian mí desvió: una risa, una canción.

martes, 13 de diciembre de 2011

Instante.


Un jueves de mayo  me cuestioné el espacio que ocupabas en mis silencios en diciembre. Olvidé que esos meses, no son nombrados arbitrariamente, y mucho menos, que no sos un espacio. Buscando una respuesta me pregunte que sos, que fuiste.
Genealógicamente soy tu consecuencia, psicológicamente sos mi padecimiento, físicamente soy tu imagen, o por lo menos eso dicen.
Obligue a mi memoria a recodar cosas inventadas, comprendiendo recién hoy que solo la brisa me trae tu melodía, que solo el sol me acerca a tu voz, que las nubes muestran tus movimientos y que la manera de sentirte es emitiendo cada paso, cada latido.
Pasé por todas las etapas como el agua, fue sólida varios años, demostrando creer ser una piedra, respondiendo con justificaciones simples olvidando que no existe el ser humano “SIMPLE”. Claro, era una marcada resistencia, una cápsula contra un cambio, una negación a la falta. Adopte forma de hielo, no conociendo una lágrima. Cansada de buscar la dureza, pude caer, resbalar, patinar, llorar, gritar en silencio, desplazar, como un líquido que intenta ser tocado. Era un problema poder vomitar las sensaciones ocultadas, era prohibido imponerse frente a un mandato, era absurdo querer escapar. Fue más fuerte la presión de un nuevo lugar, de otra vereda. Finalmente me sentí gaseosa, como el agua de nuevo, sentí un fuego creado por mis sentidos, pude adoptar la forma y el volumen al nuevo recipiente, supe que todas las burbujas  traían aire liviano, sin cargas, sin peso. 

Hoy te traería de un flechazo mágico, mirándote y rogando que el tiempo deje de llamarse tiempo, que cada reloj deje contar, que tus palabras sean eternas. Te pediría que me hables, no importa de qué, solo me detendría en tus labios y mis oídos  tratando de memorizar casa sonido de tu voz, te miraría para corroborar que tan parecidas somos.
Las cosas pasan porque tienen que pasar, populismo urbano, pero hay días en que no me imagino en otra vida con vos, suena egoísta y hasta me da escalofríos pensarlo, creo que es miedo a nombrarte, a  llegar y verte, a llamar por teléfono y escuchar te, a mirarte en fotos.

Nos desconectamos hace algunos años, muchos cronológicamente, pero nunca nos vamos a encontrar porque siempre estuvimos juntas. 

En cada estrella respiras, en mi mirada vivís.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lo necesito otra vez.

Hoy me levante sin dar el paso inicial
Buscando la respuesta a preguntas absurdas
Mirándote  una vez más
Pidiendo a gritos callados que tu mirada sea la de siempre
Pensando que no haya  otra sensación tan pura
¿Qué hacer cuando no adelantas más mis pensamientos?
No quiero un silencio inexplicable cuando faltan las palabras
No quiero un llamado obligado ni una pregunta rígida
No quiero  un saludo de rutina, ni un beso repetido, ni una caricia ensayada.
Podría correr.
Prefiero caminar al punto de partida
Y recordar.
Quiero que no exista un pero
Quiero un sé que me ama, punto
Perfección es su amor
Con la imperfección del amor
Pero no en sus sentimientos
Nunca supe responder a mis consejos
No respeto los tiempos
Un sentimiento me guía de noche
Una ilusión respiro.


Aclaración: Cinco líneas son de la voz más dulce que conozco, las tomé prestadas de su espontaneidad,
de su reto incondicional, de su casa lejana, de su abrazo puro, de su risa inconfundible.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Utopía.


Cuándo el ritmo de respiración, en la mayor excitación, logre que la ambivalencia sea de una vez por todas placentera, buscaré el deseo de sabor  prohibido que recae en cada pestañeo acelerado, en cada roce continuo y en cada paso equivocado. Sentiré que los cuerpos se unen en un lazo único e infinito encontrando perfección en cada engranaje. Creeré que eso de las almas existe y rezaré para que la sensación de conexión dure un poco más que el sonido del mar. Justificaré la existencia inventada de la necesidad satisfaciéndola en cada llamado. Trataré de recordar las moralejas absurdas de discursos familiares evocando en dicho recuerdo la negación al consejo. Disimularé que los espacios nunca existieron marcando la distancia en casa susurro. Lloraré de risa al darme cuenta que el espejo nunca devuelve la imagen que uno espera encontrar. Cuestionaré que el fin no solo no justifica los medios, sino que es puramente una abstracción.  Sobre todo convocaré a la dudad cuando nuestros encuentros sean puramente concretos creyendo que la inestabilidad disimula la entrega total. No reiré cuando sepa que existe una necesidad humana de catalogar relaciones, si gritaré cuando sienta el retorno de lo que una vez aleje. Inventaré que los sentidos no siempre perciben objetivamente solo para excusarme, engañando cualquier ubicación mental. Conoceré a la verdad en persona y la invitaré a dormir en mis sueños esquivando la construcción de lo efímero. Tocaré cada una de tus grietas buscándole el sentido a la vulnerabilidad que despierta conmigo cada mañana, cada sol. Leeré los carteles de las calles como cualquier persona buscando las relaciones de casualidad que motivan tristemente. Me enojaré con el sentido común solo por el hecho de ser convocado colectivamente. 


Entenderé que las mariposas combinan color, movimiento, forma y velocidad en  una milésima de segundo sin importar el antes y después, finalmente, dormiré con los dedos cruzados soñando ser una de ellas.